Para celebrar la fundación del blog, hago una promoción. A partir del 22 de junio, durante 5 días será gratis el volumen 1 de En el mundo de La Mazmorra, Dentro del Laberinto, en formato digital en Amazon. https://www.amazon.es/dp/B08RSHW9KB/ref=cm_sw_em_r_mt_dp_GR81RN55BY6QPR0Q9HZC S e puede leer tanto en sus ereader Amazon Kindle como en la app Kindle para iOs y Android. Pero en realidad no es necesario mientras tengas internet, simplemente puedes ir a la web de Amazon con la app directamente en el navegador: https://read.amazon.com/ Amazon mantiene sincronizado en todas partes por dónde te quedaste exactamente en cada libro, tal como hace el autoguardado en la nube de Steam, o Netflix, por poner un par de ejemplos.
Este capítulo está adelantado, dejadlo para después de La Justicia. Tendría que releerlo, ahora mismo no estoy seguro de si pega más después de ese. He cambiado el título de este para aclararlo a los que se lo leyeron. 3 capítulos de muestra de una novela pendiente de publicar empiezan a ser muchos... pero aquí va: Gwendolyne Había 4 aventureros en una cueva oscura. El guerrero de armadura pesada iba delante, y se aseguraba de lucir genial. No llevaba un casco, y su melena negra oscilaba a su paso. Su armadura tenía huecos para lucir músculos. Detrás iba la cazadora, una usuaria de lanza con un peto de cuero tachonado que dejaba a la vista sus abdominales. Era alta y no vestía nada que le estorbara. Era diestra con la lanza y tenía una daga para no quedarse desarmada cuando la lanzaba. En tercera posición iba una arquera. Irónicamente ella sabía mucho más acerca de trampas que la cazadora lancera. Vestía una cota de malla y armadura de cuero, y si un monstruo la alcanz...
Esta historia es una muestra de mi próximo libro, Fuera del Laberinto. EN EL MUNDO DE LA MAZMORRA Fuera del laberinto Imagen de Noah Jurik en Pixabay 1 La Biblioteca Infinita La llamaban La Biblioteca Infinita. Clara Lans se adentró en ella cuando cumplió 20 años, y quedó boquiabierta ante el pasillo sin fin; lo recorrió durante horas, buscando los puntos donde se solapaban los edificios, las distintas bibliotecas de cada mundo habitado, de cada universo conectado, pero fue incapaz de notar las uniones. A todos los efectos era el mismo inmenso edificio. Cada pasillo perfectamente enlazado con el siguiente, y a ambos lados emergían callejones sin salida forrados de estanterías, todas repletas de libros. A veces Clara se detenía a leer los títulos, pero la mayoría del tiempo eran idiomas desconocidos para ella, con todo tipo de grafías: ideogramas, lenguajes fonéticos y otros que era incapaz de discernir. ¿Cómo acabó allí?...
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